Este relato encuentra su inspiración en el tango «Yira… yira…», obra de Enrique Santos Discépolo, conocido por muchos como el filósofo del tango. En este caso es autor tanto de su letra como de su música.
Quienes deseen continuar el recorrido podrán encontrar aquí una recopilación de información sobre la obra, sus autores y algunas de sus interpretaciones más recordadas.
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