Un curso de formación.
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No es tarea fácil hablar de uno mismo
Tampoco me interesa escribir una biografía basada en fechas y datos.
Prefiero contar algunas cosas como las recuerdo.
No soy un intelectual, tampoco un académico de las letras.
Mi camino estuvo por otro lado.
Los primeros recuerdos vienen de la niñez.
Rodeado de libros y casetes que venían grabados (como audiolibros).
Recuerdo que me los compraba mi madre.
Ella fue quien abrió esa puerta.
En aquella época, me gustaba sumergirme en el mundo de las historias.
Sentía que podía habitarlas.
Y que, del mismo modo, las historias podían habitar dentro de mí.
El siguiente recuerdo…
Fue un gran descubrimiento.
Un día llegaron a mis manos algunos volúmenes de la colección “Elige tu propia aventura”.
Fue la primera vez que pude decidir lo que hacía un personaje.
Así descubrí que yo también podía elegir lo que pasaba en una historia.
No hay mucho más en esa etapa.
Después viene otro recuerdo.
Tal vez tenía unos doce años.
La profesora de literatura nos hizo leer el cuento “El crimen casi perfecto” de Roberto Arlt.
Luego nos dio una tarea. Apenas un espacio de dos renglones, donde debíamos agregar una variación al final del cuento.
Era algo simple. Solo agregar unas pocas palabras.
Escribí dos páginas completas.
Ese fin de semana me lo pasé escribiendo.
No recuerdo cuál fue la variación que escribí.
Tampoco recuerdo la valoración de la profesora
(aunque tengo cierto registro de que le gustó).
Sí recuerdo, en cambio, lo importante.
Y es que me apasionó esa tarea.
Me apasionó escribir.
Luego de esa experiencia, los recuerdos vuelven a desvanecerse.
…
Mucho tiempo después, a los diecinueve años, volví a escribir.
Esta vez era diferente.
Había mucho camino por recorrer.
…
Luego vinieron los cuentos.
Las novelas.
Y los libros publicados.
Pero eso… ya es otra historia.